Este domingo el presidente de la LigaPro Miguel Ángel Loor se refirió de forma personal a lo que él considera debería ser la elección del nuevo técnico para la selección ecuatoriana de fútbol y el perfil, que, a su criterio debería implementarse para los candidatos que buscan suceder a Sebastián Beccacece en el banquillo del ‘Equipo de Todos’.
Esto es lo que escribió el presidente de la entidad en sus redes sociales:
Hay que ser sinceros con nosotros mismos primero. Las dos cosas que, a mi manera de ver, siempre complicarán la elección de un DT para la Selección del Ecuador: la presión mediática (sí, los periodistas) y el regionalismo. Y cuando ambas se juntan, peor aún. Es un cóctel explosivo.
Leo y escucho con frecuencia a periodistas exigir un entrenador con cientos de partidos, muchos títulos o una trayectoria gigantesca. Mi pregunta es simple: ¿por qué? ¿Qué garantiza realmente eso? Ah… y sin contar otra pregunta: ¿por qué vendrían?
Los dos finalistas del último Mundial, Luis de la Fuente y Lionel Scaloni, llegaron tras dirigir las formativas de sus países. Ninguno había ganado una ligas, Champions, una Libertadores ni tenía una carrera llena de títulos como entrenador antes de asumir la selección. Lo mismo ocurrió con Mohamed Ouahbi, que llevó a Marruecos hasta cuartos de final. Es decir, tres de los ocho mejores entrenadores del Mundial siguieron caminos muy distintos a los que normalmente exigimos.
También están los casos de Ståle Solbakken (Noruega) y Murat Yakin (Suiza), entrenadores cuya mayor trayectoria fue en sus ligas locales y que igualmente llevaron a sus selecciones hasta cuartos de final. Ahí ya van cinco de ocho con perfiles muy distintos a los que aquí solemos pedir.
Si aplicáramos esa misma lógica en Ecuador, ¿por qué sería descabellado analizar perfiles como Almada, Zubeldía, Quinteros (sí, otra vez), Bustos, Vitamina Sánchez, Anselmi, Paiva, Ramírez, Rabanal o varios de los técnicos que han pasado por Independiente del Valle? Todos conocen el medio, muchos tienen experiencia internacional y han trabajado con futbolistas ecuatorianos. Y a algunos les está yendo muy bien hoy en día. Com estos nombres seguro empezaría la locura de “es que es de Barcelona, es que es de Emelec, LDU, IDV, prefiere a los de la sierra o costa” bla bla. Locuras.
Y si alguien quisiera construir un proyecto pensando en el futuro, ¿por qué no empezar a preparar entrenadores nacionales como Diego Martínez, Pool Gavilánez, Paul Vélez, Pechón León, Miguel Bravo o incluso históricos como Álex Aguinaga, Segundo Castillo, Antonio Valencia o Édison Méndez? Claro que habría que analizar el perfil, la preparación y las capacidades de cada uno. Igual, eso lo veo imposible aquí, la crítica sería salvaje incluso antes de abrir el debate.
Recordemos también que Beccacece clasificó segundo e invicto en las Eliminatorias, comenzando con tres puntos menos. Perdió dos partidos en un Mundial y para muchos ya parecía que había sido un fracaso absoluto.
No digo que alguno de estos nombres deba ser el elegido. Solo creo que vale la pena ampliar la conversación y dejar trabajar para escoger lo mejor para el fútbol ecuatoriano, en lugar de pensar únicamente en nombres rimbombantes o, muchas veces, imposibles porque simplemente “suenan bonito”. La historia demuestra que los entrenadores más caros o más famosos no siempre son los que terminan ganando.
Y hay algo más que deberíamos aceptar. Más allá de los nombres, dirigir a Ecuador no solo exige conocimientos de fútbol. También exige saber convivir con nuestro entorno: la prensa, la cultura futbolística, el regionalismo (una pena esto) y una opinión pública muy difícil de poner de acuerdo.
Ese, quizás, sea el reto más grande de todos.
Lo primero es admitir algo: somos gente jodida.




